Drag racing nos sumerge totalmente en el mundo del tunning, con sus flamantes bólidos rutilantes y ostentosos, su actitud granuja y fardón, sus bombonas de oxido nitroso y olor a neumático quemado. Aquí no verás coches destartalados, más bien pomposos coches salidos del programa Pimp my ride, en MTV, listos para competir en autopistas desmanteladas.
Aquí no sólo tendrás que pisar el acelerador a fondo, sino hacerlo con estilo, llantas de aleación chapadas en oro, aletas deportivas, un tubo de escape que impone y pinturas chillonas. Las pistas y bólidos disponibles son variados pero,… no creas que sean fáciles de ganar.
El título de campeón se juega desde el principio, en la parrilla de salida, ya que si no maniobras bien te costará remontar el tiempo perdido. Para dominar la carrera hay que dominar el acelerador pero también pasar las marchas con suavidad, si no quieres que reviente en el asfalto. Prepárate para algo distinto, saca al coche del taller y… ¡a todo gas!